Venancio le platica a Manolo muy angustiado:
“F�jate, Manolo, que siempre que bebo t� me duele el ojo izquierdo, y si bebo mucho, el ojo derecho tambi�n”.
“A m� tambi�n me dol�a antes, tal y como a ti te pasa en estos momentos, pero ya no”, le contesta Manolo con seguridad.
“�Cu�l fue el m�todo que usaste para que ya no te doliera?”, le pregunta con asombro.
“Muy f�cil, cuando termines de preparar tu t�, qu�tale la cucharita”.