Una ni�a de cinco a�os se encontraba llorando amargamente en una banqueta. Un se�or, al percatarse del drama que estaba haciendo la ni�a, se acerca y le pregunta:
“�Oye, ni�a, por qu� est�s llorando? �Acaso est�s perdida?”
“No”, responde la chiquilla.
“�Alguien te peg�?”, insiste el caballero.
“No”.
“Entonces, �qu� te pasa?”
“Es que ya no soy vidgen”
“�C�mo que ya no eres virgen? �Qu� diablos te hicieron?”, demanda, con cara de asombro, el tipo.
“Es que me sacaron de la pastodela”.