Una maestra de muy buen ver se preocupa porque ve con cara de papanatas a uno de sus alumnos; as� que en uno de los recesos lo llama aparte y le pregunta:
“�Qu� te pasa, Pepito? �Tu trabajo en la escuela ha deca�do �ltimamente!”
“Estoy enamorado, maestra”.
Disimulando una sonrisa la maestra insiste:
“�De qui�n?”
“�De usted!”, contesta Pepito sin inmutarse.
Gentilmente la profesora le sigue el juego:
“�Pero, Pepito, eso no est� bien! Es verdad que me gustar�a tener un esposo alg�n d�a, pero yo no quiero un ni�o…”
“�Oh, no se preocupe por eso, maestra, usaremos un preservativo!”, le interrumpe Pepito.