Un se�or viene tranquilo con su auto, y lo estaciona justo en la puerta de la casa de gobierno. Uno de los granaderos que se encuentran en la puerta se dirije al se�or que conduc�a el autom�vil, justo en el momento en que �ste se bajaba del auto y lo cerraba con llave para dejarlo estacionado, y con mucha diplomacia le dice:
“Se�or, le recomiendo que retire el auto de aqu� porque en cualquier momento sale el se�or Presidente.”
Y el due�o le responde:
“�No se preocupe, buen hombre, yo no tengo est�reo!”