Un se�or va al m�dico con cara de amargado, y le cuenta:
“Doctor, tengo algo que me sube del est�mago al cuello, sube y baja, sube y baja.”
“Ah, no, no es nada”, contesta el m�dico.
“�Seguro, doctor?”
“Seguro.”
“�Y qu� es entonces, doctor?”
“Es un pedo indeciso. Como usted tiene cara de culo, no sabe por donde salir!”