Un grupo de cubanos abandonan la isla con rumbo a Miami. En medio del viaje, el m�s viejo de los cubanos sufre un ataque cardiaco y pide como �ltimo deseo ver la bandera para despedirse de su querida Cuba.
Los otros cubanos, para complacer el deseo del viejo, comenzaron a buscar la bandera en pa�uelos, carteras, chaquetas, cualquier lugar donde pudiera estar impresa. Despu�s de un rato, cansados de buscar, se dieron cuenta de que no ten�an nada con la bandera, pero de repente una joven de 20 a�os interrumpi� diciendo:
“Yo tengo un tatuaje de la bandera de Cuba en una nalga y me ofrezco para ayudar con la petici�n del anciano”.
La ni�a, que estaba bien rica, se para delante del cubano, se da vuelta, baja sus pantalones y le muestra su nalga con el tatuaje de la bandera. El cubano la agarra fuertemente, besa la bandera, acaricia la nalga y dice:
“Mi querida Cuba, me despido con recuerdos, mi vieja Habana, mi linda tierra.”
Despu�s de un rato (y muchos besos), le dice a la joven:
“Mira, ni�a. Ahora, como parte de mi �ltimo deseo, �date la vuelta que quiero despedirme de Fidel con un beso bien grande!”