Luego de la creaci�n, cuando Ad�n y Eva ya sab�an de las delicias de la manzana prohibida despu�s de haber cometido el famoso pecado original, a Dios se le ocurri� hacer una visita al Para�so para contemplar su creaci�n y ver a su imagen y semejanza: Ad�n.
Pasada una breve charla, al Mero-Mero se le ocurre preguntar por Eva. Al ser interrogado, Ad�n se vio obligado a contarle todo el asunto de la manzana y seguidamente le comunic� al Creador que �sta andaba lav�ndose el ‘chunche’ en el r�o…
Rayos y truenos inundaron el Cielo reflejando la furia del Se�or. Y fue en medio de aquel estruendo que la voz de Dios se abri� paso:
“!Jueputa! �Pero qu� hiciste?… �AHORA TODOS LOS PESCADOS VAN A OLER A ESA MIERDA!”