Hab�a cierta vez un tipo llamado Bernardo Berm�dez. En el d�a de su aniversario de casados, su esposa (que ten�a la costumbre de poner en cualquier obsequio que le daba las iniciales del marido) pensaba qu� regalarle.
Se le ocurri� entonces tatuarse una B en cada nalga, cosa que hizo inmediatamente. Al llegar el tipo del trabajo, ella le dice:
“D�jame ense�arte tu regalo.”
La mujer se desviste y se empina, para que el marido pueda verla en todo su esplendor.
Acto seguido su marido pregunta: “�Quien es BOB?”