Estaba Jaimito en su clase de arte, cuando en eso le tocaba salir a exponer su trabajo, y la maestra lo llama al frente.
Jaimito va y entonces confiesa a todos que no hab�a hecho nada, pero dice que preparo un acto de magia y la maestra acepta.
“Maestra, tr�igame una carpeta y si�ntese usted en ella”, dice jaimito.
“Bueno”, responde la maestra.
“Ya, cierre los ojos y ponga las manos debajo de la crapeta igual que yo”, ordena Jaimito.
“Ya, est� bien”, dice la maestra.
“Ok, t�meme un dedito”, dice jaimito.
“Ya.”
Entonces Jaimito levanta las dos manos y exclama:
“�Magia!”