En una iglesia de Tontilandia, el sacerdote est� oficiando la misa cuando, de pronto, comienza a sentirse un terremoto. El cl�rigo, asustado, los conmina:
,”Hijos, hijos, recemos un padrenuestro”.
Todos comienzan:
“Padre nuestro…”
Pero el temblor alcanza mayor intensidad, y el sacerdote vuelve a mandar:
“Hijos, hijos, recemos un avemar�a”.
Los feligreses rezan:
“Ave Mar�a…”
Pero la intensidad del sismo arrecia, y las tablas del techo ceden y empiezan a caer. Angustiado, el p�rroco advierte:
“Hijos, hijos, las tablas”.
Asustados, los presentes comienzan:
“1 x 1= 1; 1 x 2= 2…”