A un tipo lo asaltaron y lo dejaron desnudo en plena calle, cuando vio a lo lejos que ven�a una monja; r�pidamente su reacci�n fue subirse a un �rbol que estaba por all�.
La monjita al pasar se fij� en el �rbol y vi� que estaba lleno de frutos y empez� a recogerlos al son de la m�sica:
“Ser�n bellitas ser�n bellotas, ser�n bellitas ser�n bellotas”, y as� lo hizo durante mucho tiempo. Hasta que tom� un par de frutos que no ca�an. La monja cantaba con fuerza:
“Ser�n bellitas ser�n bellotas, ser�n bellitas ser�n bellotas.”
El tipo que se escond�a en el palo sufr�a de dolor, hasta que no aguant� m�s y al son de la m�sica respondi�:
“�Ni son bellitas ni son bellotas, esas dos cosas son mis pelotas!”