Aquel hombre era astronauta y su mujer siempre lo estaba molestando con su deseo de viajar al espacio. Tanto lo estuvo fastidiando, que a pesar de explicarle que aquello era imposible, finalmente acordaron que en el siguiente viaje espacial ella lo sustituir�a sin que nadie lo supiera.
La mujer se viste con el traje espacial del marido, marcado con su nombre: John Smith. Sin decir palabra, se dirigi� hacia la nave saludando con la mano a todos los que le gritaban: ‘mucha suerte, John’; ‘buen viaje, John’, etc.
La nave despeg� y a los pocos segundos estall� en el aire. Inmediatamente se organiz� el rescate y auxilio de los sobrevivientes. Ya en el quir�fano, la mujer comenz� a reaccionar; para tranquilizarla, los cirujanos le susurran:
“Qu�date tranquilo, John, ya te cosimos el tajito que ten�as entre las piernas y ahora estamos tratando de bajarte los huevos, que los ten�s en el pecho”.